El país en que vivimos nos tiene acostumbrados a ciertas frecuentes vergüenzas. Cosas que ocurren, se conocen, nos tocan; nos hacen protestar tibia y efímeramente un poco, y después, casi inevitablemente, se olvidan.
Todos supimos ante el suicidio del Dr. René Favaloro que navegaba en un mar de incomprensión, que su obra tambaleaba por razones netamente [...]