El mundo entero está conmovido por lo que será dentro de muy pocos días el comienzo de la Copa Mundial de Fútbol. Todos miran, pero nadie ve que detrás de este glamour y esta fiesta, Sudáfrica cuenta con una historia muy joven, cargada de odio, de furia y un presente con problemáticas sociales, políticas y económicas sin resolver.
Es imposible revisar la historia de Sudáfrica sin mencionar el Apartheid, que significa separación, apartamiento en lenguas africanas. Fue una política de segregación institucionalizada convertida en ley en 1948 por el Gobierno del Partido Nacional, formado por el segmento blanco de la población de Sudáfrica que representan apenas un 20% del total. El restante 80% eran negros, indios y mestizos, quienes fueron víctimas de las leyes del apartheid. Esta dictadura racista impuso la Ley de inscripción de la población que compartimentaba a los grupos étnicos en 4 categorías principales: blancos, negros, indios y mestizos, impidiendo a cada una
vincularse afectiva o sexualmente con la otra. La Ley de servicios separados, prohibía a las personas negras utilizar los mismos servicios públicos que a las blancas, y la Ley de áreas de grupos que prohibía convivir a dos razas distintas en un mismo lugar.
Durante la primera mitad del siglo XX hubo enfrentamientos entre el Partido Nacional y el Congreso Nacional Africano (ANC), que representaba a la población de color negro. Nelson Mandela presidió ésta agrupación política, que defendía los derechos de las clases segregadas. Mandela fue arrestado por el Partido Nacional en varias oportunidades. Fue acusado de alta traición, de terrorismo, por el simple hecho de pensar distinto y promover políticas de justicia social, querer una sociedad más igualitaria, y aspirar a un estado multirracial y democrático. Estuvo preso durante 27 años en penosas y precarias condiciones. Era el fiel reflejo de un país sin libertad y un símbolo de la lucha contra el apartheid. El Gobierno de Sudáfrica rechazó todas las peticiones de que fuera puesto en libertad.
A mediados de los años 80, políticamente soplaron vientos de apertura, la fuerte presión de la ONU y de los países más importantes del mundo hicieron caer al Apartheid. Mandela fue liberado de la cárcel, como muestra de la voluntad de cambio y pacificación del Gobierno africano, por Frederic De Klerk, presidente de la República por el Partido Nacional. Se convirtieron en interlocutores, ambos lucharon por la democratización sudafricana y en 1993 recibieron el premio Nobel de la Paz.
En 1994 Nelson Mandela se convirtió en el primer presidente elegido democráticamente por todo el pueblo. Los comicios marcaron el nacimiento de la democracia en un país donde la injusticia, la violencia y la persecución racial habían dominado durante mucho tiempo. Mandela asumió el cargo bajo la presión de una expectativa enorme. Muchos negros vivían sin electricidad ni agua corriente, el 50% era analfabeto a causa de la enseñanza discriminatoria y el 87% de la tierra cultivable estaba reservada a los blancos. Sus políticas estratégicas detuvieron una probable guerra civil utilizando el deporte como principal herramienta. 
Actualmente el presidente de la República es Jacob Zuma, representante del Congreso Nacional Africano (ANC), que ganó las elecciones generales en Sudáfrica con el 65,9% de los votos. Varias polémicas giran en torno a Zuma, porque tiene 783 cargos de corrupción en su contra, es acusado de blanqueo de dinero, fraude, actividades mafiosas, y evasión de capitales.
Sudáfrica tiene 3 capitales y cada una cumple una función específica: Pretoria es la Capital administrativa y Sede del Poder Ejecutivo. Ciudad del Cabo es la Legislativa y sede del Parlamento. Y Bloemfontein es la Capital Judicial, sede de La Suprema Corte de Justicia. Las ciudades de Sudáfrica tienen una característica común entre sí. A los alrededores hay barrios periféricos, muy humildes, que se llaman “Town Ship”, estos aparecieron como consecuencia del apartheid. Más del 60% de los habitantes de Sudáfrica viven en algún Town Ship. Esta realidad no es muy distinta a la que se vive en Argentina, la diferencia es que acá se llaman Villas miserias.
Sudáfrica tiene 49 millones de habitantes, entre quienes más del 40% vive en la pobreza. Sólo el 7% de la población en general paga sus impuestos, y por tanto son los únicos con derecho a recibir prestaciones públicas. Es habitual que en este país mueran bebés de diarrea porque sus madres no llegaron a tiempo a un puesto de salud y que la tuberculosis siga cobrándose miles de víctimas al año. Tiene un 8% del PIB en gasto sanitario. De hecho, su servicio de salud es uno de los más desiguales del mundo. Mientras el sistema público tiene un presupuesto de 5.600 millones de euros para atender a más de 45 millones de personas, las corporaciones sanitarias recaudan cerca de 70.000 millones para encargarse de 7 millones de pacientes. Otro de los temas más impactantes es el virus HIV – sida. Sudáfrica cuenta con la mayor cantidad de infectados de HIV del mundo: 6 millones de personas en total. Además, Zimbabwe sufre un brote de cólera que ya ingresó al sur del continente Africano causando 9000 enfermos y 60 muertes. En Sudáfrica el promedio de vida es de 43,27 años según un informe de la ONU. También, se estiman 18.000 asesinatos y 38.000 violaciones por año.
Las cifras hablan por sí solas. Faltan 2 semanas y Sudáfrica será cede del máximo acontecimiento deportivo de la tierra. Obviamente todas estas cosas se van a tapar, nunca van a salir a la luz y van a ser opacadas por el sentimiento del hincha. Pero esperemos y ojala que el mundo abra sus ojos y se de cuenta de ésta realidad, de ésta hipocresía, desigualdad, miseria y mentira en que está sumergida toda África, así como muchísimos otros países del mundo.
Mariano Montalivet





Verdaderamente el mundo está de fiesta. Nuestro país de hecho lo está. Me pregunto, ¿ que será después del mundial?. ¿ Cambiará algo todo esto?. Que hipocresia esconder y callar. Te felicito Marian!!!!
muy buena che la nota. estamos inmersos en un mundo de lleno de hipocresía. un abrazo marian
No es hipocrecia, me parece que es más ignorancia. De todos los periodistas afectados al mundial por los medios nacionales, sólo Victor Hugo hizo mensión a la situación política y social. los otros medios, sobretodo los corporativos, sólo destacan que “los negros” roban. Muy bien lo tuyo Mariano…
Que bueno conocer todo esto. Los medios corporativos y el estatal o sea el del gobierno kischnerista tampoco dice nada de esto. y eso que se dicen de izquierda. Estan deseando un triunfo argentino para esconder la corrupciòn y usar a Diego en el balcón.