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Política

El dilema radical

A un año del fallecimiento del ex presidente Raúl Alfonsín, el partido al que sirvió se encuentra hoy revitalizado, en constante movimiento, formación,  y con posibilidades reales de ser una vez más gobierno en el 2011.

El dinamismo desatado dentro de la estructura partidaria tiene una tendencia expansiva, nuevos dirigentes se suman al espacio (algunos nuevos, y el retorno de otros que se fueron), otros colaboran desde afuera,  y una juventud politizada, en constante crecimiento, con ansias de debate y hambre de volver a ser un factor de peso en la política partidaria.

A poco más de un año para las próximas elecciones presidenciales, el partido brilla por la ausencia de dirigentes presidenciables con una clara llegada a la ciudadanía, y por un internismo exacerbado y agresivo, algo esperable dado que después de 10 años el radicalismo vuelve a tener chances de ocupar la rosada.

Más allá de los distintos matices ideológicos de cada sector, creo que las posiciones pueden resumirse dos: un sector pragmático del partido, que apoyado en la alguna vez alta (ya no tanto) imagen del actual vicepresidente pretende comenzar de inmediato la campaña presidencial, sin cuadros, ni programas; y otro sector que, consciente de la falta de un candidato con el índice de conocimiento público necesario, evita la confrontación directa con el vicepresidente y sus seguidores, a la vez que busca presentarse como la opción verdaderamente radical hacia afuera y dentro del partido: socialdemócrata y nacionalista, espectro ideológico del que nunca debería haberse alejado.

Hoy encabeza esta segunda vertiente el hijo del difunto presidente y actual diputado nacional Ricardo Alfonsín.
Promocionar, en el estado actual de cosas, la candidatura de Ricardito, sería un acto de nostalgia por lo que alguna vez fue el radicalismo carente de todo pragmatismo político.
Promocionar, en la situación actual, la candidatura de Cobos, sería un acto de puro oportunismo, carente de sustento ideológico, significando cada voto una claudicación, y con demasiados favores que pagar a ciertos sectores: las entidades agrarias y Clarín (al primero le debe su imagen, y al segundo el sostenimiento de la misma).

¿Es posible una opción superadora? Es posible y necesaria, con Cobos renunciando a encabezar la fórmula presidencial. Siendo posible si su regreso al partido responde a un deseo de reencontrarse con su identidad política e ideológica y no por la necesidad del aparato partidario en su afán presidencial, aunque reconozco que esta tesis resulta algo inverosímil.  
La imagen de Cobos ya no tiene una tendencia ascendiente, sumado a los recientes desatinos en materia de especulación política (caso Redrado) del vice, además de su falta de carisma y vocación de líder, es poco probable que la misma aumente. 
El último relevamiento de la consultora Managment & Fit arrojó una imagen positiva de Cobos del 40%.
Según Poliarquía (la consultora con mediciones más cercanas a los resultados en las últimas elecciones legislativas) sostiene que, de realizarse hoy la elección presidencial, habría un triple empate entre Julio Cobos (24%), Néstor Kirchner (23%), y Mauricio Macri (23%).
Llama la atención la base de voto sólido que tiene el ex presidente (igual a su escueta imagen positiva), y la enorme brecha que hay entre la imagen positiva del vice y la gente que votaría por él.
Personalmente, creo que los pocos escrúpulos éticos que permitieron en el pasado a Cobos aprovechar la tentadora oferta de ocupar la vicepresidencia, y los que en marzo del 2008 lo motivaron a votar en el senado contra el partido de gobierno que lo llevo a su posición actual (aunque su voto “no positivo” fuera aplaudido por gran parte de la ciudadanía por destrabar una situación límite, a nadie escapa que no deja de ser un acto de deslealtad hacia un ya herido kirchnerismo), impide que la simpatía que la gente le pueda tener por ser opositor a un gobierno con una desaprobación de alrededor del 70% se traduzca o vaya a traducir en intención de voto.
Por lo que encarar una campaña con Cobos a la cabeza entrañaría dos cuestiones centrales: en primer lugar, el límite a la intencionalidad de voto que genera  la figura del vice, siendo además proclive por sus 5 años (como gobernador cercano al kirchnerismo, y luego como vice) de funcionalidad a la pareja presidencial a sufrir una campaña impiadosa por parte de sus detractores, haciendo énfasis en sus “traiciones”, siendo la doctrina de la ética la principal bandera de la UCR; y en segundo lugar, la claudicación que significaría para todo el aparato radical defender  lo indefendible.

El votante oficialista es tal a pesar de la corrupción, a pesar del maltrato institucional, no así el votante radical.
Dista poco más de un año para las elecciones presidenciales, es necesario cambiar el énfasis de la crítica: la corrupción y la poca ética institucional ya están probadas, y el votante aún indeciso, lo es a pesar de esto; por lo que es hora de que la UCR se reencuentre con el pueblo, a través de propuestas y de un programa de gobierno nacional, acorde a su tradición, y Julio Cobos carece de la autoridad moral necesaria para encarar tal empresa.

Termino citando otro dato que arroja el relevamiento de imagen realizado por Poliarquía: Ricardo Alfonsín es el dirigente con mejor relación entre imagen positiva y negativa (55% y 26%, respectivamente), con solo un 10% de desconocimiento.
La buena imagen de Cobos es circunstancial, producto de un golpe de efecto. 
El desconocimiento de Ricardo decrece con el fallecimiento de Alfonsín, pero de ninguna manera este renovado conocimiento se traduce en imagen positiva por el simple deceso del ex presidente, hay un mensaje, en estos números, que nos dicen que este dirigente radical va por la senda correcta.
Es hora de que los dos partidos tradicionales se deshagan de sus fantasmas.

 Valentín González Alcorta
                                                                                                                                                                                                                                                                                                      

Fuentes:
Kirchner está cabeza a cabeza con Cleto y Macri. www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=38821
http://www.ahorainfo.com.ar/wp-content/uploads/2009/12/encuesta-cristina-02.jpg

Discusión

Un comentario para “El dilema radical”

  1. Los radicales si quieren conservar algo de dignidad se tienen que sacar a este oso hormiguero de encima.
    Y los peronistas, dejarse de hacer los boludos con ese verso de que hay un “verdadero” peronismo y otro que no lo es, derivan todos de perón, sean de derecha o de izquierda, son peronchos, así que haganse cargo como sea del PJ diabólico (PJ disidente).

    Escrito por Claudio | March 17, 2010, 22:14

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