Por Isaías Algañaraz.
Animate es un espacio para charlar sobre la importancia de la comunicación humana a través de la literatura, el cine, la música, el juego, la recreación en todos sus aspectos.
Vení. Animate.
- Disculpame que te lo diga nene, pero Margarita es un títere. Ante la mirada desilusionada del niño.
Transmite la fantasía a flor de piel del niño. Su imaginación, ingenuidad, inocencia.
En el libro de los abrazos, Eduardo Galeano nos pinta la imaginación infantil a través de una hermosa anécdota…
Fue en la entrada del pueblo de Ollantaytambo, cerca del Cuzco. Yo me había desprendido de un grupo de turistas y estaba solo, mirando de lejos las ruinas de piedra, cuando un niño del lugar, enclenque, haraposo, se acercó a pedirme que le regalara una lapicera. No podía darle la lapicera que tenía, porque la estaba usando en no sé qué aburridas anotaciones, pero le ofrecí dibujarle un cerdito en la mano.
Súbitamente, se corrió la voz. De buenas a primeras me encontré rodeado de un enjambre de niños que exigían, a grito pelado, que yo les dibujara bichos en su manitos cuarteadas de mugre y frío, pieles de cuero quemado: había quien quería un cóndor y quien una serpiente, otros preferían loritos o lechuzas, y no faltaban los que pedían un fantasma o un dragón.
Y entonces, en medio de aquel alboroto, un desamparadito que no alzaba más de un metro del suelo, me mostró un reloj dibujado con tinta negra en su muñeca:
- Me lo mandó un tío mío, que vive en Lima – dijo.
- – ¿Y anda bien? – le pregunté.
- Atrasa un poco – reconoció.
Queda claro no? El juguete está en la cabeza. Si queremos también, la cabeza es un juguete.
No sé si se acuerdan o si la vieron, si no lo hicieron todavía están a tiempo y si recuerdan esa pelipoesía (donde actuó el maestro Mario Benedetti) que es El lado oscuro del corazón de Eliseo Subiela, fue ahí donde conocí al genial Oliverio Girondo que en boca de Darío Grandinetti decía…El abuelo estaba enfermo. Papá había faltado de casa varios días porque estaba en La Plata cuidándolo.
Un día de 1977 mamá nos dice: – Chicos, nos vamos a La Plata.
Y eso olía a despedida.
Lo único que recuerdo son “los soldaditos” que vigilaban una casa cercana a la sala velatoria, a la salida de esa ceremonia masoquista.
Me acuerdo claramente el estar abrazado a mi mamá incrustándole mi perita entre su hombro y el cuello. Lo lloré.
Al abuelo lo enterraron en Brandsen.
Enterrar es una manera de decir porque en realidad está en esa especie de edificios de departamentos donde están incrustados contra una pared.
Todos tienen los nombres, algunos tienen una fotografía de esa persona que está ahí dentro, otros además tienen la fecha de nacimiento guión fecha de muerte.
Además existen otras que tienen alguna frase desgarradora donde expresan todo lo que lo querían y lo que lo van a extrañar. Tus amigos. Tu familia.
Flores y más flores. Ausencia de flores. Olor asqueroso de flores.
Olor a muerte de flores que creemos que es el olor a LA MUERTE.
Volví a visitar al abuelo, papá de mi papá.
Parado al costado de la ruta, haciendo dedo para volver a casa. Estoy en Brandsen y me surgieron ganas, vaya uno a saber por qué de visitarlo.
Voy hasta el cementerio. Orientándome por el recuerdo busco su ubicación.
Voy pensando las pocas y lindas cosas vividas con él. Añoro lo que nunca jamás sucedió. Momentos que me hubiese gustado compartir.
Encuentro al abuelo. Su mirada limpia. Y su nombre: Isaías Algañaraz.
Encontrarme con esa placa que tenía mi nombre me sacudió.
Me quedé mirando esa foto, ese nombre. Mi garganta era un nudo del tamaño del cuello.
Mis ojos se empañaron de recuerdos y de nostalgia.
Así conocí a la muerte, de la mano de mi abuelo.





Es buena la idea Isaias!. Eduardo Gonzalez
Muy buena la propuesta!
Me sumo compartiendo un consejo de abuela, de Girondo.
“Por eso —aunque me creas completamente chocha— nunca me cansaré de repetirte que no debes renunciar ni a tu derecho de renunciar. El dolor de muelas, las estadísticas municipales, la utilización del aserrín, de la viruta y otros desperdicios, pueden proporcionarnos una satisfacción insospechada. Abre los brazos y no te niegues al clarinete, ni a las faltas de ortografía. Confecciónate una nueva virginidad cada cinco minutos y escucha estos consejos como si te los diera una moldura, pues aunque la experiencia sea una enfermedad que ofrece tan poco peligro de contagio, no debes exponerte a que te influencie ni tan siquiera tu propia sombra”.
Saludos!
Muy buena propuesta. Emociona.
Super interesante este espacio, espero que se sigan sumando voces… o escritos. La imaginación al poder (que tanto hace falta).
ACA LES DEJO UNA REFLEXION QUE ESCRIBI; CUANDO PASE POR LA PÉRDIDA MAS DOLOROSA QUE FUE LA DE MI MADRE ESPERO QUE LES GUSTE
LAS PÉRDIDAS
“La muerte nos nos roba ni los seres ni los momentos vividos. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida si que nos los roba muchas veces y definitivamente.
FRANÇOIS MAURIAC.
En todo momentos de la vida uno tiene diferentes tipos de pérdidas, de chico uno puede perder uno de sus dientes en alguna travesura, en la adolescencia hasta perdemos el primer amor que a veces se pone medio traumático; pero claro… nunca como la pérdida de la inocencia de las adolescentes…. Creo que no debe haber nada más traumático, por lo que escuchaba de mis primas cuando hablaban entre ellas.
También se pueden perder amigos, que se van del barrio o hacia otra ciudad, quedando grabado como una foto los momentos q pasábamos jugando en la placita. Otras veces se pierden objetos, ropa o juguetes; aunque nunca entendí como cuando nos olvidábamos o lo dejamos de buscar, aparecían como por arte de magia.
Muchas veces me gustaba perder diferentes cosas, porque cuando aparecía uno de mis tíos preferidos ( el que me dio el gusto por leer y escribir) me contaba historias de enanos o gnomos que me escondían esas cosas como travesura o solo por diversión, y yo me asombraba o me reía mucho con esos relatos.
Ya de más grandecitos cuando pasamos a la juventud, sin darnos cuenta perdemos el interés por muchas cosas, perdemos la inocencia del niño y las ganas de descubrir a cada momento; y también pierden la paciencia los que conviven con nosotros.
Y mientras pasan los años vamos perdiendo más y más cosas, sobre todo la tolerancia, la palabra, el verdadero sentido de la vida y del amor, aunque lo que una vez disfrutamos, nunca lo perdemos, porque todo lo que amamos profundamente, se convierte en parte de nosotros mismos.
Hasta que llega el día…. Si ese…. Que nunca queremos que llegue. El día que vivimos la primera pérdida física de alguien que queremos: sea un familiar, nuestra mascota o una persona que conocemos; es el día en la cual nos sentimos vacíos, tristes y solitarios; con ganas de llorar, pero por otro lado con muchas ganas de gritar.
Se que es un momento de la vida que todos debemos pasar, que nos hace crecer… pero…
¿Quién nos prepara para ese momento?, ¿acaso viene un manual donde diga como sobrellevar lo sucedido?, o porque nadie nos explica ¿porque siempre se van de nosotros las personas que más queremos? Yo no se, pero el que tenga la respuesta me encantaría tomar un café con el y me explique todo. Pero siguiendo con este tema, quisiera decir que yo creo que la pérdida de alguien que amamos es para que podamos reflexionar; que lo importante es disfrutarlos en vida, con sus errores y aciertos, con sus defectos y virtudes
Que vivamos en paz con ellos, valoremos los pequeños detalles de la vida y de sus actos y que sepamos perdonar, porque es el verdadero sentimiento del amor.
Pero además no nos olvidemos que recordar es el mejor modo de olvidar, que amar al otro es renunciar a poseerlo, a que vuelva, descubrir que siempre esta ahí, en el silencio porque aún cuando quedan momentos difíciles, cuando aceptas el dolor, encuentras fuerzas en ti mismo para seguir mirando al futuro. Porque lo importante, no es lo que la vida te hace, sino lo q haces tu con tu vida al estar solo.
Por eso quise escribir sobre esto, porque tenía muchas preguntas y miedos que todavía no me puedo explicar. Solo se que sanamos del dolor cuando lo padecemos plenamente, pero también comprendí que no hay mejor forma de hacerle frente al dolor y a las perdidas, permaneciendo vulnerables al amor.
CHAPLIN